El Profeta Enmascarado

“Del fondo del desierto vertiginoso (cuyo sol da fiebre, así como su luna da el pasmo) vieron adelantarse tres figuras, que les parecieron altísimas. Las tres eran humanas y la del medio tenía cabeza de toro. Cuando se aproximaron, vieron que éste usaba una máscara y que los otros dos eran ciegos.
«Están ciegos», el hombre de la máscara declaró, «porque han visto mi cara».”

“El tintorero enmascarado Hákim de Merv”, Jorge Luis Borges